EN LA CAPILLA NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO

Avances en la construcción de la tumba del padre Gastón

La misma estará ubicada en el lado derecho del pasillo que lleva a la puerta lateral de la capilla. Al acto de traslado asistirá el Obispo Diocesano, monseñor Héctor Cardelli.

EL TIEMPO está en condiciones de adelantar a sus lectores que en pocos días más quedará concluida la construcción de la tumba que albergará los restos mortales del querido padre Gastón Romanello.
La misma estará ubicada en el lado derecho del pasillo que lleva a la puerta lateral de la capilla del Hospital San José, cuya patrona es la Virgen del Perpetuo Socorro. El querido sacerdote descansará así para siempre en ese lugar al que él aportó su apostolado con dedicación digna de resaltar. Oportunamente informaremos cuándo serán trasladados sus restos a ese lugar.
Es de destacar que mucho bregaron para lograr cumplir con este último deseo del padre Gastón, el doctor Aldo Monac­ci, cuando era director del nosocomio en cuyo predio se levanta la capilla, y también el interés puesto en este asunto por el in­tendente municipal, Héctor M. Gutiérrez y los integrantes del Concejo Deliberante, que apro­baron la ordenanza municipal que autoriza la inhumación de los restos mortales de quien fuera por varios años capellán del Hospital en el lugar mencio­nado al principio de esta nota.
Para el traslado, sólo falta que se termine de preparar la loza de granito puro que cubrirá la tumba, la cual lleva­rá por ahora dos placas: una de la Cooperativa Eléctrica Ltda. de Pergamino y otra del Movimiento Cursillos de Cristiandad, ésta con un foto del sacerdote. También ornará la sepultura una cruz de metal.
Al acto de traslado asistirá el Obispo Diocesano, monseñor Héctor Cardelli, así como también el capellán de Cursillo de Cristiandad local, presbítero Rodrigo Vázquez y se espera que hable, además del Obispo, el doctor Monacci.
Por último, digamos que para la realización de esta obra se contó con la valiosa colabo­ración de varios proveedores de materiales de construcción así como también de profesio­nales que aportaron su aseso­ramiento.

 

 

Tendrá Pergamino dos diáconos permanentes

Como consecuencia de haber cursado durante cuatro años en la Escuela de Formación Religiosa que funciona en la parroquia Nuestra Señora de Luján de la ciudad de San Nicolás, el señor obispo, monseñor Héctor Car­delli ha decidido la ordenación diaconal de dos alumnos de dicha Escuela de Formación Re­ligiosa. Ellos son: Hugo Vasallo y Guillermo Marincovich y habrán de asumir sucesivamente en dos parroquias de nuestra ciudad.
Hugo Vasallo será ordenado en la capilla San José, dependien­te de la parroquia San Vicente de Paul, sita en Alsina y México, el próximo miércoles 8 de febrero de manos del S Obispo a las 20:30.
Por su parte, Guillermo Ma­rincovich recibirá la ordenación el domingo 18 de marzo venidero a las 20:30 en la iglesia San Roque del barrio Acevedo y afectado a dicha parroquia. Este nuevo diá­cono permanente prestará ayuda espiritual en la jurisdicción parroquial mencionada, dado el futuro retiro por jubilación de actual párroco de la misma, Pbro. Jorge Breazú. Es de señalar que el diácono permanente no puede oficiar misa, ni dar la unción de los enfermos, ni confesar. Las demás funciones como bautizar, casar, predicar, bendecir, etc. que cumple para sustituir al sacerdo­te. Además pueden ser personas solteras o casadas. Es de señalar que hay diáconos permanentes actualmente en parroquias de San Nicolás, Arrecifes y Ramallo.

El diaconado permanente
A mayor abundamiento, diga­mos que en la Sagrada Escritura, el libro de los Hechos de los Apóstoles nos hace presente la institución de los siete diáconos, entre los que se hallaba Esteban, el protomártir. En la historia de la Iglesia Católica el diaconado concedido a varones casados existió en ella desde sus orígenes. Luego dejó de implementarse hasta que el Concilio Vaticano IIº lo reinstauró y está legisla­do en el Código de Derecho Canónico, en el capítulo de los clérigos en el libro segundo y otros lugares concordantes. La Iglesia primitiva tuvo varios diáconos permanentes como San Esteban, primer mártir cristiano, San Lorenzo mártir, y en el me­dioevo San Francisco de Asís, que por humildad nunca llegó a ser sacerdote.

 

 

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